Preguntas para Lizabel Mónica

Por Lien Carrazana Lau

Tomada de La Caja de la china 4

1.Has pertenecido a varios proyectos literarios y también participaste en el taller Salvador Redonet y Onelio Jorge Cardoso, pero recientemente te graduaste de la carrera de Historia. ¿Qué te aportó la experiencia en los talleres y proyectos como la Revista Cacharro? ¿Cómo influye la carrera de Historia en la literatura que escribes?

La experiencia de los talleres suele ser diversa, según el taller de que se trate. Estos suelen ser lugares de interacción en el que se pone al descubierto y se comparte un trabajo que es en sí mismo solitario e íntimo. Ello es algo que da riqueza al suceso, el descarnar lo íntimo y desacralizar un poco la experiencia de la literatura. Al final, después de un periodo de sana promiscuidad literaria donde se cuenta mucho con la opinión de la gente, y en especial de la gente del taller del que se forma parte, se vuelve a estar con uno mismo, se vuelca uno nuevamente hacia lo individual del escritor porque se asume que es esta la única forma de hacerlo. Para entonces ya se arriba a la escritura como un espacio de soledad, pero una soledad a la que se acude ahora con total seguridad de que es ella estrictamente necesaria al escribir. Margarite Duras decía en una entrevista que hay que estar solo para hacer literatura, pues el que está solo habita esa especie de delirio donde nada detiene al individuo que escribe. Esta es la soledad de que hablo, una soledad en la que uno se topa, de regreso, conque ha estado todo el tiempo en esa esfera pública que suele separarse arbitrariamente de aquella “privada”, esa donde seguimos siendo y no somos más que animales sociales. Nuestra potencia de individuos, con toda su carga política –hablo del término en sentido amplio-, es la que sale a flote cuando escribimos desde la soledad. Es ella también la que alimenta nuestra energía para los proyectos culturales que concebimos y en los que participamos. La Revista Cacharro(s) fue para mí una importante experiencia desde varios sentidos. Fue mi primera vez en el trabajo de hacer una revista. Pudiera decirse que fue proporcional el disfrute al esfuerzo de hacerla. Ahí también el trabajo conjunto sentó un importantísimo precedente para proyectos futuros. Una experiencia grata en muchos sentidos aunque también difícil en otros. Cacharro(s) es también, a nivel personal, algo para recordar entre amigos.
No estoy segura de poder decir cómo influye en mi escritura la carrera de Historia. Pero para mí en la Universidad, al menos en la de Cuba, donde el nivel de libertad para elegir o especializarse dentro de una materia general –como Historia, Filosofía, Filología, etc.– mientras se estudia es nulo, los estudios terminan siendo un más o menos aséptico almacén de conocimientos. La verdadera parte electiva donde interviene el entusiasmo y las preferencias particulares del estudiante comienza tras la carrera, cuando se va a trabajar para alguna investigación de iniciativa propia, ello en caso de que ocurra. En cuanto a mí se refiere, todos los conocimientos almacenados, alimentados con otras lecturas que no hallé en la carrera, contribuyen más bien en una formación personal que saldrá de una forma u otra, ya lo sabemos, en todo lo que cree.

2.Has obtenido varias menciones y el Primer Premio de Cuento Erótico Farraluque 2003 con el cuento “Los mismos ojos”, así como el Primer Premio de Poesía Erótica Farraluque 2007 con el poema “Lo mórbido palpable”, ¿Te interesa fundamentalmente la literatura erótica? ¿Cómo ves el tratamiento del erotismo en la literatura cubana?

Me interesa todo tipo de literatura. La erótica es una temática que a veces trabajo, por ser parte fundamental de la vida, tan importante y vital como otras. Tiene sus atractivos, no obstante. Pienso como Néstor Perlongher, uno de mis escritores baluartes, que tras la revolución sexual de los años sesenta y setenta en América Latina no vino sino un conservadurismo pacato que hizo del sexo una “cuestión de salud”, poniéndolo en manos de médicos de toda índole –desde el moderno sexólogo hasta el sicólogo y el epidemiólogo-, en un gesto global que consiguió dejar a un lado asépticamente el asunto. Es cierto que no podemos convertirnos en animales del roce repentinamente, pero muchos de los semas subversivos que se habían introducido con aquel movimiento fueron silenciados, llevándose de nuevo hacia el altar de occidente la indentidad heterosexual monogámica, con sus tradicionales presupuestos de familia blanca productora, que engordara eficazmente a una clase media consumidora y satisfecha. Entonces, todo lo que se había hecho por cambiar la forma occidental de concebir el sexo y la diversidad de tendencias y prácticas sexuales se vino al piso, otra forma de decir que volvieron a ser marginadas, dentro de una inclusión que comprende la política de zonas de tolerancia y manifestaciones públicas mediante permisos con anticipación. En fin, no pretendo darte una lección de historia, sino decirte que hay mucha tela por donde cortar a la hora de acercarse a la problemática de lo erótico en la sociedad contemporánea. Esa es la razón por la que es este otro de los temas con los que trabajo.
En cuanto al tratamiento de la temática en la literatura cubana pienso que por fortuna existe hoy, gracias a la revolcada de los años noventa, una gama más amplia en la que tenemos a autores y autoras trabajando específicamente dentro del espectro de la diversidad sexual, como es el caso de Pedro de Jesús, por poner ejemplos, que ataca directamente la heteronormatividad en sus cuentos, así como Ena Lucía Portela y Ana Lidia Vega, que han trabajado en el tema desde varias de sus piezas. Ha habido también el sano brote de esnobismo con este asunto, y una afloración de textos y autores que sentían que no podían dejar de tocar el tema. Más allá de esta moda literaria, e incluso dentro de ella, de usar lo homosexual o la libertad sexual en los textos nacionales, supervive también por supuesto el tratamiento más conservador que reproduce los esquemas machistas y heterosexuales a la hora de tratar lo erótico en la literatura. Debo apuntar que otro de los motivos por los que me interesa esta temática es el de las voces femeninas acalladas en la práctica sexual de Occidente, específicamente en contextos tan machistas como lo es el de nuestro país y Latinoamérica, donde la mujer en lo erótico es confinada a zonas de sumisión o de empalago amoroso, subordinado en general su goce al otorgamiento de placer para el otro, ese otro a las orillas del cual el ente femenino se ve obligado a articular sus discursos.

3.Con respecto a los géneros y clasificaciones dentro de la literatura, he leído textos tuyos que abordan el homoerotismo, ¿Cómo ves estas etiquetas (Literatura gay, literatura negra o racial, literatura femenina, etc.) las consideras necesarias o meros convencionalismos? ¿Qué opinión tienes de la literatura escrita por mujeres en la actualidad?

Te he contestado ya un poco esta con la pregunta anterior. Tengo un solo texto donde trabajo la homoerótica como temática, Homosexualmente virgen, y que además trabaja otros temas como el de la mujer sometida por la heteronarmatividad oportunista. En este cuento el hombre aparece decidiendo por la mujer –mucho más joven que él- si irá o no a encontrarse con lo que vendría a ser su primera relación homoerótica. El cuento transcurre como una fantasía persuasiva de él para decirle que no irá ver a la otra, y esta conversación se desarrolla mientras ella cocina para ambos. Lo que quiero decir es que me parece un poco exagerado hablar de lo homoerótico como una temática, menos como un subgénero. Podría hablarse de la temática homosexual en todo caso, o de la temática lesbiana o bisexual, pero enfocar el asunto desde la erótica es a mi modo de ver una forma de enmascaramiento. En torno a este tipo de clasificaciones o subclasificaciones, pienso que funcionan como herramientas para la lucha política de las minorías en cuestión, es bueno que existan en tanto deben tenerse en cuenta estas problemáticas, es importante constatar las diferencias que son ocultadas en las prácticas cotidianas, donde el modo de vida a semejanza del sujeto blanco occidental y hombre es la norma. Una política inclusiva que por mucho que la deseemos hoy concierne más a la utopía que a la praxis, se ha visto que conduce inexorablemente a la dilución de la diversidad pues en el conjunto estandarizado emerge sin trabas el paradigma dominante. Esto lo hemos visto en el caso de Cuba, donde la política seguida para con las minorías en un intento de borrar las diferencias por la fuerza y desde arriba, no ha hecho más que perpetrar los prejuicios y hasta contaminar a las instituciones con ciertas formas de discriminación sostenida. La mujer y el negro, por ejemplo, quienes tuvieron desde un inicio el apoyo del discurso político oficial, y cuyas luchas políticas fueron aplazadas por la lucha a nivel macro, la “lucha del pueblo”, han sufrido un serio estancamiento en su calidad de factor social activo, puesto que sus discursos propios han sido escamoteados por un discurso mayúsculo que no los abarca, que los mantiene maniatados en pos de la falsa representación de un conjunto en el cual siguen siendo hoy el otro innombrado. Resumiendo, me parece que son necesarias estas clasificaciones en tanto espacios políticos activos, con su carga de subversión y recordatorio de una diversidad ocultada por el discurso hegemónico. Estas mismas potenciaciones de estos grupos sociales, potenciaciones de gran alcance subversivo por su resquebrajar el discurso convencional, es ya una ganancia para la literatura. No obstante, me parece importante aclarar que considero las clasificaciones y géneros como una terminología que no define per se la calidad literaria del texto que nombre, ya que cada texto es o no un buen texto literario. Vuelvo con Margarite Duras para decir que aunque nadie sabe qué es un libro, en cambio si se sabe cuándo se tiene un libro delante. Estas categorizaciones deben además ser políticamente activas, es decir, no quedarse encerradas dentro de micropolíticas que se muerdan la cola, sino trascenderse a sí mismas, propiciar cambios y transformaciones cuestionadoras que ayuden a evitar la conformación de una identidad fija, una suerte de micronormativa rígida; en otras palabras, no perder su carácter subversivo, su carácter de potenciador social.
La literatura escrita por mujeres en la actualidad es variada, como variadas son las voces femeninas que la confeccionan. En Cuba pienso que se hallan en plena forma muchas de las mujeres que están escribiendo ahora. Quizás no seamos mayoría, cuantitativamente hablando, pero cualitativamente ocupamos hoy un lugar hasta cierto punto privilegiado con respecto al otro sexo. Ana Lydia Vega Serova, Karla Suárez, Reina María Rodríguez, Damaris Calderón, Ena Lucía Portela, casos tan prometedores como Yordanka Almaguer por mencionar algunos nombres de los que ya están en la palestra pública, nos dejan bastante satisfechas en un somero balance de género. No obstante apuesto, acercándome a Virginia, por una literatura andrógina, esa que alcanza un lugar poco sexuado donde confluyen no ya ambos sexos, sino también toda una gama de identidades poniendo en juego una lúdica de lo (in)posible.
Acoto que la cantidad de mujeres que escribe en Cuba está restringida de antemano por las mismas razones que han condicionado siempre a las mujeres como las productoras por excelencia de la sociedad: el doble trabajo, el peso de la crianza de los hijos, cosas que en países como Cuba suelen tener las agravantes de la acentuación de los roles de género, la deficiente infraestructura nacional y la carencia económica.

4.Escribes poesía y narrativa simultáneamente, ¿En qué género te sientes más a gusto o con mejor desenvolvimiento?

Esta pregunta es interesante (más para mí que para ti y los lectores, pienso) porque siempre miro con asombro retrospectivo el escribir poesía. Desde niña escribo cuentos, y luego seguí escribiendo cuentos. Leía poesía pero me parecía imposible escribir nada que pudiera llamar por ese nombre. Pensaba todo el tiempo en forma de relatos o narraciones, cualquier reflexión mía era susceptible de ser transformada en un cuento. Luego, no puedo decir cómo, una noche empecé a escribir poesía y estuve una semana pegada a la computadora incluso por las madrugadas, escribiendo poemas. Salió un libro malo, que algunos tuvieron la desdicha de leer –y yo tuve la desdicha de que lo leyeran- del que no obstante todavía hoy me gustan algunas cosas. Fue el principio de una nueva relación, mi relación con la poesía, que a partir de entonces se hizo mucho más intensa incluso en lo que atañe al hábito de lectura. No siempre escribo en ambos géneros simultáneamente, sino que a veces tengo períodos de poesía o de narrativa. En estos momentos me hallo en una etapa de simultaneidad.
Me siento tan a gusto en uno como en otro género. Ahora estoy intentado hacer una suerte de simbiosis entre ambos con algunos textos. Los géneros no son estructuras fijas, sino arquetipos móviles que van transmutando con el paso del tiempo y las transfiguraciones de la mirada humana. Por otra parte, las formas de ver cada género literario son tan diversas como subjetividades autorales existen. Cada cual genera sus propios modos de definición para cada género. Considero que hoy más que nunca la narrativa y la poesía se acercan y pueden comunicarse en un diálogo enriquecedor que alimente en definitiva a la creación literaria. Estos textos híbridos que concibo comienzan a funcionar en ese encuentro entre mis visiones de uno y otro campo, en un choque dinámico entre diversos géneros, diversas hablas, diversas lenguas.

5.Actualmente tienes un Blog personal en Internet, donde colocas información, entre otras cosas, sobre tu trabajo creativo, háblame un poco al respecto. ¿A qué crees se deba que últimamente haya tanta efervescencia de Blogs literarios y de opinión, así como revistas digitales independientes, cubanas e internacionales?

El blog es una excelente idea que brinda la oportunidad individual de compartir(se) con los otros, por ello creo que puede ser un espacio importante para el escritor y el artista, quienes suelen depender de terceros para llegar a lectores y público. Esta es una de las buenas cosas de Internet, que permite que toda persona que posea una máquina y una conexión pueda expresarse libremente y llegar a otros con facilidad. Hablamos del amplio espectro de la esfera global. Lo que quiere decir que si no puedes moverte de tu país sí tienes la posibilidad de establecer relaciones con otras personas de diversas partes del mundo. En nuestro caso se trata de conocer lo que se hace por allá fuera, así como dar a conocer lo que hacemos desde acá. En dos días de fundado el blog comenzaron a llegarme mensajes desde Moscú, Estados Unidos, España… Varios escritores se pusieron en contacto conmigo a través del blog. Algunos cubanos emigrados o escritores que entran y salen de la isla, tienen un blog que hace las veces de diario o revista, donde publican trabajos de todo el mundo, incluidos los cubanos que aún estamos dentro, propiciando un espacio de confluencia para la literatura contemporánea. Puedo mencionarte de los escritores cubanos a Jorge Alberto Aguiar, con su Fogonero Emergente (Diario-Revista de Literatura y Pensamiento), y Santiago Méndez Alpízar, quien mantiene su blog Efory Atocha (Página de Literatura Arte Opinión y Esparcimiento). Estos espacios son importantes sobre todo para poner en contacto a los creadores emigrados con los de adentro, así como al campo literario cubano con la actualidad latinoamericana.
Mi blog es personal, lo utilizo para colocar mi propia literatura, algunas líneas noticiosas acerca de acontecimientos culturales de por acá, textos literarios y de opinión de escritores que me interesan –pueden ser textos que me interesan aunque no me interesen del todo los escritores-, apuntes escriturales salidos de mi propia cotidianeidad, fotos hechas por mí y por otros, imágenes de pintura contemporánea, entre otras cosas meramente informativas como concursos nacionales e internacionales y carteleras de los cines principales de La Habana. Es un sitio que actualizo mensualmente y que he nombrado paladeOinDeleite, por ser este el fragmento de un verso mío que denota bastante mi forma de acercarme a la literatura.
Creo que la efervescencia, como le llamas, de blogs y de revistas digitales viene aparejada a la extensión y uso de esta tecnología, tanto en Cuba como en el mundo. En nuestro caso en particular pienso que el hecho de que algunos dispongan de esta posibilidad que es Internet –sin pasar por alto que es aquí difícil incluso el poseer una computadora- ha hecho que muchas personas se acerquen a la informática desde las múltiples maneras que crea la sociedad civil para traspasar los límites oficiales.

6.Estás en contacto con varios escritores jóvenes y con otros proyectos de literatura, pero la realidad del panorama literario cubano suele ser un tanto elitista, ¿Cómo ves el contexto literario actual en el país? ¿Qué opinión tienes sobre los concursos como casi única vía de acceder a otro status dentro del terreno literario?

Es cierto que los concursos suelen ser casi la única vía que poseen los escritores noveles para la publicación de sus obras. Al menos es así desde la escasez de papel que asoló a las editoriales nacionales. Esto no quiere decir que sean del todo una mala vía para quienes escribimos y enviamos, pues aunque sabemos que el concurso es una apuesta a ciegas sobre los gustos literarios de un jurado, es una forma de dar a conocer el trabajo de los escritores que por falta de currículo e influencias no puedan dirigirse a una editorial. Creo que el problema no estriba en el concurso como vía –creo que son necesarias cuantas vías sean posibles-, sino en el modo de utilización de la misma. Hacen falta más concursos, pues mientras más concursos tengamos más posibilidades de diversidad de criterios a hallar tendrá el escritor que depende de los concursos. Un par de concursos sólo puede contribuir a que se siente cómodamente a descansar sobre ellos la élite más alabada del campo literario de la isla o de la provincia o del municipio. Por otra parte no se puede decir que todos los concursos literarios sean honestos, que lean todas las obras y que no privilegien de antemano a tal o más cual amigo escritor. El elitismo existe en todo sitio, para ello la única herramienta de desvío es la diversificación, el propiciar que exista mayor cantidad de oportunidades.
Sin embargo no es la falta de una política adecuada para con los jóvenes escritores lo que más me preocupa del contexto literario cubano de hoy, sino su conservadurismo y falta de interés por la renovación. Esto está relacionado con el aislamiento, puesto que las lecturas del escritor que vive en la isla son sumamente insuficientes. Reducida la política editorial casi exclusivamente a la producción nacional –y dentro de ella a la producción nacional de quienes ya han sido publicados y republicados con anterioridad-, del contexto internacional, incluso del latinoamericano, solo contamos desde nuestras librerías con lo que algunas colecciones publican por considerarlo clásicos de la literatura universal que pocas veces coinciden con la literatura contemporánea y menos con la literatura que se realiza actualmente en el mundo o en nuestros países vecinos. La unión de poca información y el desinterés por abrirse a tendencias más frescas, llevan inexorablemente a un anquilosamiento que se hace más grave en tanto se reproduce una apreciación literaria monolítica y demasiado rígida por parte de quienes son llamados a ejercer como jurados en los concursos.

7.¿Cuál es la pregunta más idiota que te han hecho –aparte de esta–?

Me parece que aún no me han hecho la pregunta suficientemente idiota.

8.¿Por qué te interesa escribir cuando hay tantos escritores en el mundo y la mayoría nunca serán ni la chancleta de Borges?

¿Me pregunto si Borges usaba chancletas? En cualquier caso, escribo no porque me interese, sino porque creo que puedo hacerlo y entonces comienzo a interesarme.
No creo que haya un solo gigante literario en el mundo, y tampoco creo que haya un solo pie de dónde colgarse. (La literatura es un fenómeno social, y por desgracia podemos decirlo hoy, un fenómeno de mercado también. Por tanto no podemos ponderar a nadie sin olvidar que existen otros, tan bueno o mejores, que jamás siquiera tendrán oportunidad de ser tenidos en cuenta. Ello sin hablar de que nuestras referencias cambian de continuo, y que Borges no ha sido siempre considerado como el mejor escritor latinoamericano ni lo será toda la vida. En mi caso particularmente, si se trata de seguir los pasos de algunos, puedo nombrarte otros caminantes, incluso de la lejana Argentina, que me atraen más que Borges. Escritorcillos tan curiosos como Oliverio Girondo, Alejandra Pizarnik y Néstor Perlongher por citar algunos, Macedonio Fernández, Rodolfo Walsh, César Aira para rellenar con otros; esto sin hablar de los más jóvenes.
¿Y si no llego a ser leída en mi país por suficientes congéneres como para que puedan llamarme “conocida”? ¿Y si no me llega a publicar ninguna editorial extranjera? ¿Y si no escuchan de mí en lugares lejanos a esta isla tan fuerte y tan seguido como para que pueda sentirme laureada y satisfecha de haber tomado otra de las banderas del pico? La verdad es que me importa, pero me importa menos. Me importa más despotricar en el papel unas cuantas palabras desconcertadas y provocadoras, me importa más pasarme el tiempo que desee haciendo lo que deseo.

9.¿Qué significa ser cubano para ti?

La conciencia de haber nacido y pasado una buena parte de mi vida –aún no sé cuánto- en una nación demasiado joven y demasiado en pañales. Esto y todas las repercusiones personales que conlleva.

10.¿Alguna vez te sentiste discriminado? ¿Por qué? ¿Cuándo?

Varias. Es difícil no sentirse discriminada cuando se es mujer, bisexual, cubana, latinoamericana y tercermundista. Y aún así pienso que es difícil no sentirse discriminada… Lo he sido también por ser joven, por no saber inglés o francés o alemán, por no tener la ropa adecuada en el lugar adecuado, por no repetir lo que varios decían, por ser delgada, por saber poco, por saber mucho, por ser demasiado blanca, por no gesticular cuando hablo, por tener gestos demasiado femeninos, por tener gestos poco femeninos, por no afeitarme las piernas… La lista es demasiado larga, creo que es mejor poner la consabida etc. y parar.

11.¿Crees que el Arte y la literatura cambian el pensamiento del mundo?
El arte y la literatura no suelen cambiar el mundo, más bien son cambiados por él. Existen sitios específicos para la supervisión y distribución del arte. Tanto el mercado como la Institución son los encargados de recepcionar el arte, clasificarlo y darle luego un criterio de valor para la venta o exposición en museos o editoriales o salas de concierto. El artista suele encajar entonces en ciertas etiquetas prefabricadas a tal punto que cuando se sienta a escribir, si su intensión es vender, puede preguntarse si va a trabajar para el mercado de la mujer o del ejecutivo, para el mercado europeo sobre frugal literatura europea o para el mercado europeo sobre literatura exótica de países cuya realidad esté tan alejada del europeo medio que termine por parecerle fantástica y en general maravillosa –en esta última categoría suelen entrar algunos escritores cubanos y del llamado boom latinoamericano-. En este contexto el artista que pretende hacer por sí mismo, que además quiere intentar la transformación o subversión del pensamiento occidental hegemónico, tiene que enfrentar la preocupación que hizo que Joseph Beuys luchara por un arte fuera de las paredes del museo. Aunque hoy necesitemos de menos estridencia y mayor astucia política, es importante la búsqueda de nuevos gestos-espacios, lugares que la institución literaria y el mercado no hayan inventariado aún, posibilitando además el que sean tomados y dirigidos por el propio artista. En este terreno cada cual elabora sus propias estrategias. A mí me interesa trabajar con el performances, o como lo nombra Tania Brugueras en un intento por dar movilidad a un término ya asumido por la institución, el “arte de conducta”. Este propicia un intercambio vital entre el público y la literatura vista desde otra óptica, una óptica que trascienda las ediciones y el papel impreso como instrumento tradicional de un poder-saber.
Creo sin embargo que hay una relación interdependiente entre las manifestaciones artísticas y del pensamiento y lo que suele llamarse la sensibilidad de una época. Esto hace que las corrientes del arte y la literatura rompan un poco la linealidad establecida y contribuyan a enriquecer una experiencia colectiva. Por tanto, mi respuesta no es del todo negativa.



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